Resumen del Episodio:
La mansedumbre no es una cualidad que surja naturalmente en el ser humano; es un don de Dios que Él mismo produce en el corazón del creyente. Es el fruto de una vida transformada por Su gracia y moldeada por la obra del Espíritu Santo.
Para Dios, la mansedumbre es un atributo de gran valor, aunque para el mundo resulta difícil de comprender. Con frecuencia, quien es manso es considerado débil, pasivo o sumiso; sin embargo, en la perspectiva del Reino de Dios, la mansedumbre no es debilidad, sino fuerza bajo el control del Señor.
Todos los cristianos estamos llamados a seguir el ejemplo perfecto de mansedumbre: nuestro Señor Jesucristo y es precisamente esta cualidad la que identifica a los ciudadanos del Reino, pues la Escritura declara que los mansos heredarán la tierra y permanecerán bajo el gobierno justo de Cristo cuando Él reine.
Pasaje Bíblico:
Mateo 5:5 “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.”
Versículos Complementarios:
Números 12:3 “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra”.
Mateo 11:29 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”
Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Salmo 2:8 “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”
Sofonías 2:3 “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová”