Un Proyecto Nacido en la Oración
Porque la Palabra trae vida y transforma.
Todo comenzó con un deseo sincero de compartir las enseñanzas de Jesús tal como fueron dichas.
Sin adornos. Sin interpretaciones. Solo sus palabras, una a una.
Lo que inició como audios enviados por WhatsApp, pronto se transformó en un llamado a dar un paso más: poner al alcance de todos las palabras de Jesús, esas que tocan el corazón y trasforman la vida.
Porque cuando Jesús habla, el corazón escucha y la vida es transformada.
Sobre Nosotros
¡Hola! somos Raúl y Marcela, una pareja de esposos que, por la gracia de Dios, llevamos más de 26 años caminando con Jesús. A lo largo de este tiempo hemos tenido la bendición y el privilegio de aprender y servir en distintos ministerios, discipulando, aconsejando bíblicamente y acompañando en su caminar con Cristo a jóvenes, matrimonios y servidores. Actualmente servimos en el ministerio de discipulado y hacemos parte del liderazgo de la iglesia Cristiana Filadelfia JV en Bogotá – Colombia.
Con lo vivido y aprendido, tenemos claro algo: es la Palabra de Dios la que transforma y edifica los corazones. Por eso nació esta página, con el deseo de profundizar en todas las verdades que tiene que ver con Jesucristo, porque sí lo conocemos y entendemos la Palabra de Dios podemos vivir agrandándolo en todo, no por religión, sino porque queremos honrarlo, ser sal y luz en un mundo que cada vez se aleja más de Él.
Así que ¡Bienvenido a este espacio! y Recuerda: Si Dios está contigo... es suficiente.
Nuestra Misión
No se trata de nosotros. Se trata de lo que Él dijo y de cómo puede llegar a personas que necesitan escuchar una palabra clara, amorosa y llena de verdad.
Este proyecto nació como un acto de obediencia. Hoy sigue creciendo con el mismo propósito.
¿Por qué este llamado?
Ante la creciente realidad de enseñanzas y doctrinas que han quitado la mirada de Jesucristo y permitido que la religiosidad tome protagonismo, nació el ministerio “Y Jesús dijo”.
Nuestro objetivo es volver a lo esencial: descubrir quién es Jesús, qué sucedió antes de que viniera al mundo, todo lo que hizo y enseñó durante su tiempo en la tierra, y lo que Él mismo anunció sobre el futuro.
Queremos hacerlo de manera profunda, clara y práctica, para que su verdad no solo la conozcamos… ¡sino que transforme nuestras vidas!
Aunque los episodios están organizados en orden cronológico, sabemos que cada día trae sus propias pruebas y que a veces necesitamos palabras de fortaleza, consuelo y ánimo. Por eso, hemos preparado el contenido para que encuentres fácilmente el tema que más necesites en el momento justo.
Si tienes un corazón dispuesto, ganas de aprender y un deseo sincero de vivir una vida que agrade al Señor, este espacio es para ti. ¡Te invitamos a caminar juntos en este hermoso proceso de crecimiento y transformación!
Testimonios que nos
Animan a Seguir
Declaración Doctrinal
LA BIBLIA:
Creemos que toda la Escritura es la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, y que es sin error, veraz, infalible e inmutable. Por eso, la Biblia es la única autoridad que los cristianos seguimos y obedecemos. (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:19-21; Mateo 5:18)
LA TRINIDAD
Creemos en un solo Dios vivo y verdadero. En la unidad de la Deidad existen tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Los tres son iguales en perfección y divinidad, aunque cada uno cumple un papel distinto. Juntos trabajan en perfecta armonía en la gran misión de salvar a las personas. (1 Juan 5:7)
SALVACIÓN
Creemos que el pecado nos ha separado de Dios y, como resultado, nos ha traído la muerte. Solo Dios tiene el poder de quitar el pecado y liberarnos de sus consecuencias. La única manera de ser salvos es a través de Jesucristo, quien dejó su trono celestial para venir a este mundo como hombre, murió por los pecados de la humanidad y ofrece perdón a todos los que lo aceptan y lo reciben como Señor y Salvador (Juan 14:6; Hechos 4:12).
Nosotros somos salvos por la fe: primero, escuchamos las buenas noticias del evangelio, que nos hablan sobre la muerte y resurrección de Jesucristo (Romanos 10:17; Efesios 1:13); luego, confiamos en Él con todo nuestro corazón y creemos en su poder para salvarnos (Romanos 1:16).
Creemos que la salvación es un regalo gratuito de Dios, que nos da por su gracia, y que no depende de nuestras buenas obras. La única condición para recibirla es tener fe en Jesucristo (Hechos 16:30-33).
LOS SALVOS Y LOS PERDIDOS:
Creemos que existe una diferencia radical entre los que se salvan y los que se pierden. Solo aquellos que son justificados por la fe en nuestro Señor Jesucristo y santificados por el Espíritu de nuestro Dios son salvos ante los ojos de Dios. Todos los que continúan en pecado e incredulidad sin arrepentimiento están perdidos ante los ojos de Dios y bajo Su maldición permanente. Esta distinción permanecerá eternamente: en el gozo eterno en el cielo para los salvos y en el sufrimiento consciente y eterno de los perdidos en el lago de fuego. (Malaquías 3:18; Mateo 25:46; 1 Juan 5:19)
LA IGLESIA
La iglesia es el cuerpo de Cristo, que fue formada en el día de Pentecostés y continuará creciendo hasta el momento del rapto. Cuando alguien escucha el evangelio y decide aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador, esa persona se une espiritualmente a este cuerpo (Hechos 2:41-42; 1 Corintios 12:13).
BAUTIZO
Creemos que hay tres tipos de bautizos: El primero es el bautismo en el Cuerpo de Cristo, que sucede cuando realmente aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. En ese momento, el Espíritu de Dios entra en el creyente y lo sumerge espiritualmente en el cuerpo de Cristo, sin este bautismo, no es posible ir al cielo. (1 Corintios 12:15-21) El segundo es el bautismo en agua, que es una forma de decirle a todos en público que ahora somos seguidores de Jesús. Es una manera de testificar que nuestra vieja naturaleza pecaminosa quedó atrás y que ahora vivimos una nueva vida en Cristo. Lo hacemos por obediencia, no porque sea un requisito para salvarnos. (Mateo 28:19) El tercero es el bautismo en el Espíritu Santo, que sucede cuando tenemos hambre y sed de Dios. Es llenarnos del Espíritu Santo para que Él obre en nuestras vidas y podamos cumplir el propósito que Dios tiene para nosotros. (Efesios 5:18; Hechos 4:31)
EL FUTURO
El Rapto y la Tribulación:
Creemos que Jesucristo volverá pronto, de manera inminente, antes de la gran tribulación, para establecer su reino en la tierra. En ese momento, las personas que han muerto creyendo en Él serán resucitadas con cuerpos glorificados, y los creyentes que todavía estén vivos en ese momento también recibirán cuerpos nuevos y perfectos, sin experimentar la muerte. Antes de que comience la tribulación, todos los creyentes serán llevados al cielo para encontrarse con Jesús en el aire. Esto es lo que llamamos el «rapto». La tribulación será un tiempo difícil en la tierra, pero Jesús regresará antes de que eso suceda para salvar a su pueblo. (Daniel 9:25–27, Mateo 24:29–31, 1 Corintios 15:51-52, 1 Tesalonicenses 4:13-17).
El Reino Milenial y lo que pasa después:
Después de la tribulación, Jesús volverá a la tierra en persona para juzgar a las personas y para comenzar un período de paz que durará mil años. Durante ese tiempo, Jesús gobernará desde Jerusalén, y el pueblo de Israel será salvado y volverá a vivir en su tierra. Durante ese milenio, habrá paz, alegría, justicia y obediencia a Dios. Satanás estará atado y sin poder durante ese tiempo, pero al final será liberado y liderará una rebelión contra Jesús, que será rápidamente derrotada y juzgada. Cuando termine ese período, todos los que no creyeron en Jesús a lo largo de la historia serán resucitados y juzgados en un gran juicio final. Después de eso, Dios creará cielos nuevos y tierra nueva, (Isaías 9 y 11, Apocalipsis 20). Después del Milenio será el Estado Eterno, cielo nuevo y tierra nueva y nuestro Señor viviendo y reinando en medio de su pueblo por la eternidad (Apocalipsis 21)
La Palabra no esPara Guardarla
Si lo que encuentras aquí toca tu corazón, compártelo.
Quizá alguien a tu alrededor también está necesitando una palabra, una guía o un poco de esperanza.
Recorrer lo que Jesús dijo es más que un proyecto. Es un llamado a vivir, a comprender y a transformar.